Besó la muerte con los labios del alma, que susurraban lentamente que no.
Entró en la habitación blanca, con los sentidos dormidos y una lágrima cayendo de su ojo, rozando su mejilla para perderse en los pliegues de la bata, junto a un rosario azul turquesa que llevaba en cada bolita un beso de amor puro.
Humo denso en su mente, con el corazón encogido y arrugado, viejo, mientras que su alma joven se aferraba fuerte a la vida y a ella.
Afuera nos nervios corrían sobre blancos caballos bravíos en cada cuerpo.
La impotencia se adueñaba de cada uno. A su manera. Ojos rojos y desesperación. Las esperanzas se mezclaban con el ambiente cargado, olor a desinfectante y batas blancas que vagaban como almas en el purgatorio.
Oh, Darling.
Y en un suspiro, vida y muerte convergieron, dando a luz a una pequeña ilusión de esperanza.
And I’m still waiting for a shiny day.
Y en mi, una tormenta de dolor llovía desde las pestañas.
Maximé de purpurina (principal)
Maximé de gemidos, de sollozos y de sonrisas. Purpurina de sonrisas.
lunes 16 de enero de 2012
martes 4 de octubre de 2011
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Publicado por
La chica del pañuelo azul
en
16:46
Llorar de alegría, llorar porque sí, llorar al sonreír, llorar por estar repleta de felicidad.
¿Y es que, contigo quién no lo haría!
Y la soledad se vuelve polvo al viento, brisa fresca, y recuerdos del jamás.
El siguiente y el siguiente y el siguiente de mis pasos deja tu nombre junto a mis huellas, escrito en relieve. Y cada acorde que se te escapa entre los labios lleva cada uno de los tequieros que de vez en cuando estallan en mi interior como bolas de fuego y me hacen chillar, saltar, cantar, brillar, amar, reír, carcajear, bailar.... y que uno beba, que uno fume, que se arriesgue... ¿pues qué es la muerte? La muerte es estar encerrada lejos de ti, es no poder estirar los brazos tanto como para abrazarte, es besar al viento mientras se alejan tus labios.
Algún día, en algún sueño, alguien dejará escrita en la arena la palabra que explique todo lo que te quiero.
viernes 9 de septiembre de 2011
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La chica del pañuelo azul
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06:08
¿Aquello iba de versos?
¿De aquellos versos de Abril que inundaban el alma de dulces rocíos?
¿De aquella pluma desgastada y los dedos llenos de tinta?
¿O acaso iba de besos?
No me lo dejaste claro,
o quizá fui yo la que soñó con palomas volando sobre los acantilados desiertos.
La que volaba con la arena entre los dedos de los pies.
La que imaginaba con los blancos cabellos del cigarrillo trepando entre sus dedos.
Quizá todo esto solo iba de besos
y me confundí con la almohada de Bécquer.
sábado 25 de junio de 2011
Looking for dolar
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La chica del pañuelo azul
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15:52
Que dolor.
Y yo sola en la estación. Sin él. Todo lo que me dijo era verdad. Soy una estúpida cobarde que no afronta los problemas... quizás sí. O quizás lo que no se afrontar es el amor.
Mis lágrimas se mezclaban con la lluvia sobre mis mejillas. Tenía el pelo empapado y la maleta en la mano. Demasiado duro mirar hacia atrás, demasiado duro verme ahí abandonada, y también mirar al futuro.
Otra vez a empezar de cualquier manera para volver una noche más a irme a hurtadillas con los zapatos en la mano, el café hirviendo, la cuenta corriente y la maleta en la mano.
Y en ese momento una mano rozó mi hombro calado de desilusiones. Pensé que era Enrique, que volvía a por mí en su bólido rojo, que se había enterado pero que me perdonaba, que quería pasar el resto de sus días junto a esta farsante que ya no lo sería más.
Al girarme descubrí a un simpático pelirrojo con pecas salpicadas como golpecitos de sol sobre sus mofletes, con la sonrisa abierta para mí y un puente a una nueva aventura en sus ojitos de color verde dolar.
-Te vas a resfriar.
Le sonreí
-Déjame que te ayude con esa maleta.Tengo la calefacción encendida y dos tazas de café, ¿te apuntas?
De camino a su coche tiré la foto de Enrique que llevaba en el bolsillo en una papelera, junto a un papel de chicle y el billete de autobús.
Nunca he sido una buena chica, pero no podéis culparme, lo único que me enseñó mi padre fue a pisar el acelerador en el ibiza de un pelirrojo y a despedirme de él por el retrovisor.
Como siempre acababa sucediendo.
lunes 28 de marzo de 2011
Y se sonrió a sí misma
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La chica del pañuelo azul
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00:14
¿Qué hacer cuando nada ni nadie parece ser una buena opción? ¿cuando no hay ganas de llorar, no hay ganas de sonreír? ¿cuando ni siquiera elegir apetece? ¿cuando incluso, puede ser peligroso?
Bellanie estaba tumbada en la cama, con los ojos abiertos, mirando el techo. Se sentía vacía, se sentía rendida, pero ni siquiera aturdida. Era un estado en blanco. Quizás era el limbo de las emociones. Ella, sola, en su habitación, creando nuevos parámetros espirituales. Sola, como quizás se quedaría para siempre, como quizás fuera lo mejor para el resto de personas de este mundo.
Había hecho daño a otros y se había hecho daño a si misma. Era un desperdicio. Pero... ¿de qué servía auto lamentarse? Bah.. no había ganas ni de ponerse a pensar.
Churt había salido con las uñas clavadas en las palmas de las manos de tanta rabia contenida, ella tenía los ojos rojos del diluvio que había sido y los dientes marcados en los labios inferiores, y aquel camarero tan bien dotado, había sido despedido de la actuación dando un beso a Bella en la frente antes de salir por la puerta, con la camisa aún desabrochada y los zapatos en las manos.
Menudo desastre de tía... ¡pero quería ser feliz, joder! ¡de veras que sí! Quizá fuese el único deseo que albergaba, pero era increíblemente fuerte e increíblemente bello.
Sabía que con Churt jamás sería feliz, estaba comprobado, y con solo pensarlo ya estaba desperdiciando su tiempo. Tenía que volver a ver a aquel camarero... tenía que saber su nombre y besarle hasta que se le llenara el corazón de amor, tenía que ser feliz al fin.
Se puso el vestido de lunares marrones escotadísimo, se anudó el pelo en una larga trenza, se polvoreó las mejillas, se pintó los labios, se perfumó y sonrió, se sonrió a sí misma, y comenzó a respirar de nuevo...
domingo 20 de marzo de 2011
We are a little enormity
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La chica del pañuelo azul
en
21:10
Somos agua lamiendo el fuego.
Somos rubíes entre enrredaderas.
Somos vapor de carmín.
Somos susurros en medio del caos.
martes 15 de marzo de 2011
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La chica del pañuelo azul
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20:31
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