"Pandora cerró el ánfora justo antes de que la esperanza saliera."
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lunes, 16 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
Elchicodeosgrandessaltos
Pero tras mucho tiempo echándola de menos, otra mano acarició la mía, y a pesar de no llevar bragas, era ·lamismalenguajuguetona· que yo tanto ansiaba.
A él le gustaba el olor de mi pintauñas y el tacto del ·tornillodemispendientes·, el sabor de mi nuca, el sonido que yo desprendía entre gemido y gemido y, sobre todo, quedarse eternidades enteritas mirándome cuando me ponía una coleta por las mañanas, tan horrorosa y vulgarmente. Todas esas cosas, insignificantes que todos aborrecen.
Él era perfecto, con sus pequeñas tonterías para hacerme reír y su magnífica forma de darme placer. Su sonrisa y sus miradas que se le escapaban y en cuanto le miraba, apartaba rápidamente la dirección de sus ojos y se sonrojaba como ·niñopilladomirandoelvuelodeunaminifalda·.
Te gustaba saltar de cama en cama haciéndome cosquillas y darme montones de golpes de plumón entre zumos de naranja y tostadas recién hechitas.
Saltaste muy alto sin querer y en una de estas, saliste despedido por el balcón.
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La chica del pañuelo azul
La tonta de al lado
Y tan bonita que era, que le cantaban coplas bajo su ventana, en un piso en Oviedo.
Los pájaros la despertaban cada mañana cual Cenicienta abandonada en cualquier torre perdida.
Pero aquí estoy yo, mirándola por la ventana y deseando esa belleza que ella pierde entre sollozos por aquel... desaprovechando esa perfección física que todas querrían tener y ella olvida. Me gustaría poder introducirme en su cuerpo por un día y sentir esa superioridad que ella no quiere.
Yo solo puedo mirarla con ojos bobos, con deseos estúpidos y ella... ¡cielo santo! alma olvidada de belleza inigualable.
Pero él no la quiere y por ello se auto-desperdicia como a un clinex.
Bonita, él no te merece si le da tantas vueltas a lo que tú tanto deseas, no te merece si no se decide como muchos otros lo harían. Es un idiota que no se da cuenta de lo que deja pasar. Y tu también porque dejas pasar años de gloria. La belleza no aguanta mucho y las arrugas se empeñan en joderte, cariño.
No te merece.
Olvídale.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Sabores, texturas, resonancias, movimientos y pasos.

Las barras de bar. Tan simples, pero aguardan tantas cosas y guardan otras tantísimas cada noche.
Cada sábado noche e incluso viernes y ya ni hablar de los perdidos domingos... tantas cosas que solo se hablan sobre ella, al oído; susurradas palabras de cristal y alcohol. Benditas palabras, que de no ser por aquel lugar paradisiaco, nunca hubieran existido.
No hubieran existido principios ni finales...
El sabor de un beso de bar.
La textura de un culo de bar.
La resonancia de unas risas de bar.
El movimiento de una cadera de bar.
Los pasos de un baile de bar.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Si es que no quieres llorar por nada
Si es que no quieres llorar por nada
Y cuando empecé a borrarte a besos, ya sabía a lo que me atenía, ya sabía que algún día desaparecerías. Pero ahora...
No quiero imaginarme el momento en el que tus besos se aburran de mi sabor y tus oídos de mis susurros apasionados.
Se supone que yo no debería haberte querido, ¿vale?.. solo un jueguecito de borrachera y borrón. Pero camelaste a mis ojos con tus labios y encandilaste a mis manos con ese maldito Hueco!!
¿Y yo qué?
No soy de esas mi amor, yo no soy niñata de hola y adiós y te has hecho querer por este corazón de piedra, que no quiso a muchos más. Solo has sido tú y ahora...
Ahora temo la despedida.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Laura
Y ahí estaba ella. Tan inocente e incrédula como la primera vez que la ví, increíblemente guapa cual muñequita de porcelana, muñequita de sus besos y colgada aún en sus ojos verdes y penetrantes como una niña que vende sus zapatos de bailarina a cambio un chupa-chups.Sus manos revoloteaban sobre su flequillo rubio y lo manipulaban a su antojo, que tanto cambiaba. Su sonrisa derrochando un poco de brillo ante aquel grupillo de muchachos -de los cuales no había uno que no supiese a quién pertenecía aquel rojo corazón- y sus labios inquietos entre palabras y carcajadas, sin saber muy bien cómo actuar exáctamente, pero a mi excepción, nadie lo notaría. Ella ya tenía gran facilidad para manejar situaciones como aquella.
Se giró violentamente y me miró a los ojos. Yo, aún en estado de shock, seguí mirándola hasta que sonrió y corrió hacia mis brazos que tanto añoraban sus abrazos.
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