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martes, 25 de enero de 2011

Chica madura




-¿Alguna vez has sentido eso?
-¿El qué?
-El amor.
-Nunca.
-Ahora mismo estoy sintiendo un escalofrío. Quizás sea solo este poquito la realidad que envuelvo el tópico.
-No creo...
-¿Por qué?
-Supongo que creerás que él te ama, que jamás te dejará, que ese amor cada día es más grande y que eres especial... bah, ¡sosadas! Y una imbécil como tú que se las cree.
-Ah, bueno, chica madura, dime, ¿en qué sueñas tú cuando te vas a la cama? ¿acaso no ves unos ojos que desean amarte para el resto de los días, aunque solo sea un sueño, una ilusión, que queriéndolo mancha toda la noche de fantasías? ¡Dime! ¿qué haces tú?
-Jajajajaja
-Estoy segura de que lloras porque no tienes esos ojos, que lamentas no vivir, haber muerto en el amor.
-No, querida, yo me pinto las uñas y los labios de rojo, me enfundo la cajetilla en los vaqueros y, entonces, comienzo a vivir.


miércoles, 29 de diciembre de 2010




Fuimos como dos cuerpos de alquiler.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Silvia

·Hold my hand, by MichaelJackson·


Quizás podría prescindir de todo; de todo aquello superfluo, de lo que ves por televisión, de las modas, del agua, de aquellos a los que tanto di y que tanto me dieron, de todo lo aprendido, las caricias aquellas y estas, el sabor, todas las tormentas, las sequías, de mí misma, quizás.



Pero no de ti.



Sonará exagerado. Pero todo eso es cierto. Es cierto que te quiero, que te quiero tanto que no soy capaz de explicarlo, que las palabras quieren salir todas a la vez de mi boca, y se atascan en mi garganta, me ahogan y solo suspiro. Me resigno a explicar todo lo que significas para mí.

Y es que no solo lo eres todo en mi vida, mi todo; lo eres para tantas personas... eres ese granito de azúcar -que ya aquí antes he nombrado- para tantas personas, esa chispa de dulzura en un momento puntual, que mancha sin querer con sonrisas todo un recuerdo, toda una vida. La mía.



La mía que es la tuya, pues has vivido conmigo y yo he vivido contigo, más que con cualquier otra persona.

Callejuelas empedradas, globos de agua, otoños marrones, olivas y uvas, abrazos olvidados, cromos, chozas, tardes de sol y de tanto viento, como ninguna y como muchas, riñas y des-riñas, combas, hemos vivido escondites, escaleras y risas, golosinas y personas. Tanto. Tanto de ti y tanto de mí. Pegadas la una a la otra; uña y carne, y muchas veces, como una única carne ambas.
Y por todo esto, incluso sin todo esto, he de quererte y agradecerte que seas parte de mi, o que sea yo parte de ti. Que seamos una misma parte las dos.
Para siempre.








Porque cada noche rezo por ti.
Y porque siempre esté a tu lado.

Te quiero. Tanto, tanto, tanto, tanto, tanto.





[Not a simple for ever.
A really.]

jueves, 9 de diciembre de 2010

Amargo·Amarga

-Clavado en un bar, Maná-


El humo inunda cada espacio del tugurio y en mis labios baila como una gitana de magia negra, cabellos rebeldes, movimientos suaves y de caderas volubles.

El café, amargo. Amarga mi alma. Y tu número en la cabina telefónica de un rincón del angosto bar.

Recuerdo aquella noche. Era febrero, quizás. Quizás mayo. Seguro no era noviembre, este noviembre que me quema la piel y la vida.
Tan caliente tú, siempre tan caliente. Y yo tan cachondo...
Me mordías la piel y yo tu alma. Engañaste a mi apetito durante tres días y sus tres noches con tu aroma. Hasta que, moribundo y hambriento, como un perro callejero, me perdí de aquella cama para no saber nunca regresar.

Y hoy, estoy aquí. Sé que no me recordarás, nadie lo hará. Seguro moriré a tres o cuatro pasos de aquí sin que nadie llore.

Pero solo por ti, solo por ti yo lo haré, en esta servilleta sucia y amarga de café, sucia de mi.


Se consume un cigarro en el cenicero.
Se consume mi vida, en un cenicero.

jueves, 25 de noviembre de 2010


www.youtube.Aproximación.com


Que con todo, no llego a decir nada.
Nada de la felicidad.

nada del sentido de la vida.
nada de las sonrisas.
nada de las caricias.
nada de los licores.
nada de las ligas.
nada de los amaneceres.
nada de el azúcar.
nada del silencio.
nada de vuestros comentarios, bloggers.
nada de las fotos en blanco y negro.
nada de los olores a barrica.
nada de el jugo de mandarina.
nada de los pitillos capados.
nada de los postes cableados llenos de bandadas de pájaros.
nada de las creppes con nutella derretida.
nada del que se fue.
nada de los otoños.
nada de las pastitas en el café.
nada de los besos.
nada de él
nada de ella
nada de ellos
nada de vosotros
nada de lo que os quiero
nada de lo que tengo que agradeceros
nada de vuestros esfuerzos por hacerme feliz

Nada de mí.


Y esto es solo una aproximacion.
Gracias.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Tienes razón, yo jamás podré hacerte feliz.





Llamaron al timbre. Bellanie se sobresaltó. Su compañía también se despertó.

-¿Vas a abrir o me das un ratito más de placer?-susurró guiñando un ojo.

Carraspeó, se apartó el pelo de la cara -Tengo que abrir- contestó algo aturdida. No recordaba del todo la noche anterior.
Fue hacia la puerta atándose la bata, con el rimel algo corrido y descalza.
Y, ¿a que no adivináis a quién se encontró nuestra querida Bella en la puerta con su sonrisa picarona y una botella de champán?

Exacto.

-Me encanta esa bata, pero mucho más cuando no la llevas puesta- dijo Churt con su grave y atractiva voz de actor de Hollywood
-¡¿Churt?! ¿Qué haces tú aquí?
-Vengo a revisar la caldera...-entró, dejó la botella en la cómoda y se comenzó a quitar la americana.
-Churt, vete.- dijo Bella con un hilo de voz.
-¿Qué?
-Tienes que irte, aquí no hay nada para ti.

En ese preciso momento, en el momento idóneo (nótese la ironía), salió el misterioso camarero, el compañero de colchón de Bellanie, de la habitación... y sí, en calzoncillos.
Churt se quedó paralizado. Se le comenzaron a enrojecer los ojos y apretó fuerte los puños.

-Ya veo que la fulana está esta mañana ocupada. ¡A saber de dónde has sacado a esta chusma, Bellanie! ¿De Brooklyn? Dúchate antes de volver a llamarme, perra.
-No tienes ningún derecho. Sal de aquí. ¡YA!
-Tienes razón, que folles con cualquier pardillo que te hayas encontrado no es asunto mío.
-Vete. Ya.- dejó escapar en un pequeño susurro
-Tranquila, no volverás a verme.
-Churt, sabes que no tienes derecho, después de todo, ¿qué te mereces? ¿quieres que te espere después de semanas enteras sin verte, emborrachándote en Europa con rubias estúpidas y de coño con precio y etiqueta? ¡Churt! Yo también tengo una vida, ¡quiero ser feliz!

Cual perro dolido y destrozado, nuestro animalito de caza femenina metió el rabo entre las piernas. Cogió su americana y se dirigió a la puerta, dejando el champán en la cómoda.

-Tienes razón, Bellanie, yo jamás podré hacerte feliz.

Y cerró la puerta tras de si.

martes, 9 de noviembre de 2010

Gracias...

Laura Villaro, Laura Greca, Sonia, Esther, Cristina, Iveta, Cecilia, Ana, Silvia,
Samuel, Esteban, Rodolfo, Alfredo, Pedro, David Blanco, David Villanueva, Sergio Peciña, Sergio Orbea, Pablo, Alberto, Daniel, Luis, Pancho, Miguel...
Alberto, Rosa, Teresa, Virginia, Fidel H., Chus, Juan, Fidel, Andrés, Laura...








Es increíble como la gente entra y sale de tu vida tan rápido. Como compartes tanto en tan poco y luego se van.

Pero siempre queda algo, siempre quedará todo lo compartido, los restos que dejan en ti, como gotitas de tinta en tu alma. Sus pequeños pasitos manchados de barro por tu interior.
Porque todo el mundo deja huella en nosotros, aunque sea diminuta.

Pero hay quienes dejan tal mancha que se te escapa un poquito por los ojos cada vez que recuerdas, a pequeñas gotitas saladas:

Por todo vuestro esfuerzo, por todas vuestras esperanzas, GRACIAS.
Gracias, porque es por vosotros, que hoy esté tan feliz, que me sienta cómoda allá donde vaya, que sonría poquito a poquito cada día, y es que me habéis enseñado las cosas bellas de la vida, los problemas con solución y las soluciones propicias. El saber entender, criticar y valorarme a mí misma y a quienes me rodean.

Hace años no hubiese dicho esto; me hubiese quejado, quizás hubiese blasfemado un poquito incluso. De hecho, es lo que harán esos enanos que revolotean por ahí todavía.
Pero ya lo agradecerán, al final siempre se agradece y se ve el cariño que ponéis en nosotros, el esfuerzo y sobre todo, la confianza.


De una forma u otra, quiero que sepáis, que siempre tendré un cachito de cada uno de vosotros en mí.


Gracias.