Flo Rida, Whistle
Aquí seguimos. Y seguimos vivos.
Parece increíble, pero después del verano estamos de una pieza... quizás solo sean tres cuartos pero después de todos los excesos cometidos es mucho decir.
Se acabó el verano y mientras volvemos a enterrarnos bajo apuntes muchos lloran. Le lloran al sol, a la playa, al calor, a la fiesta...
Entretanto la romántica de las bufadas se deshace de encanto embadurnada entre capas y capas de colores fríos y suaves. Vuelvo a sonreír con un paraguas sobre la cabeza, sintiendo como se cuela el frío entre los hilos de mi ropa, con el viento golpeándome en la cara, haciendo sentirme viva.
Creo que quizás por eso me gusta tantísimo el invierno; hacen que me sienta viva. A diferencia del abotargador verano, las noches calurosas dando vueltas en la cama mientras que por el día no puedo ni moverme, ¡el invierno me activa!
Cuantísimas veces habré dicho lo mucho que adoro las tormentas eléctricas, los truenos gritando a los cristales de mi ventana, mientras me tomo una taza de té y disfruto el espectáculo, abriendo el balcón para empaparme del estruendo. Estallido de pasión.
Bienvenidos al otoño. Salgan al campo y observen, huelan, escuchen, llevamos todo el año esperando el espectáculo.
Hudson Taylor, Trouble Town
E-mailméame :)
lachicadelpanueloazul@hotmail.es
miércoles, 12 de septiembre de 2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
Christina Aguilera, Beautiful
Siguen compartiendo secretos en la mirada, siguen hablando con solo una mirada y una sonrisa. Después de tanto... ¡de tanto y tanto tiempo!
Con darse de la mano basta para que se entiendan. Sus arrugas hablan de la desgracia, de historia y de sufrimiento. Pero en cada sonrisa se refleja un espíritu de libertad que aún no ha sabido salir de su cárcel.
Ha sido tan hermosa la vida. Ha sido tan difícil y dura... y tan hermoso haberla vivido juntos.
Pero más duro se torna el ocaso. El cielo rojizo tiñe la paz y la tranquilidad de saber que todo está hecho, pidiéndoles más esfuerzo aún.
Se suponía que esto no acababa así.
Siguen compartiendo secretos en la mirada, siguen hablando con solo una mirada y una sonrisa. Después de tanto... ¡de tanto y tanto tiempo!
Con darse de la mano basta para que se entiendan. Sus arrugas hablan de la desgracia, de historia y de sufrimiento. Pero en cada sonrisa se refleja un espíritu de libertad que aún no ha sabido salir de su cárcel.
Ha sido tan hermosa la vida. Ha sido tan difícil y dura... y tan hermoso haberla vivido juntos.
Pero más duro se torna el ocaso. El cielo rojizo tiñe la paz y la tranquilidad de saber que todo está hecho, pidiéndoles más esfuerzo aún.
Se suponía que esto no acababa así.
martes, 28 de agosto de 2012
Con la sal pegada al cuerpo
Gabrielle Alpin, Reverse
Yo lloraba.
Sé que parecía una loca que no sabe controlar sus sentimientos. Sé que parecía que había perdido la cabeza.
Y he perdido la cabeza. Llevo mucho tiempo intentando buscarla, intentando buscarme a mí misma, pero estoy atrapada en una jaula sin barrotes. Estoy atrapada en la jaula de mí misma, y no sé cómo resolverlo.
Me encantaría quedarme dormida tumbada sobre las olas y despertar allá donde la marea quiera llevarme. Sentir la suave brisa marina susurrando entre mi pelo, jugueteando mientras me cuenta historias del otro lado del océano, de aquellas tierras que no hablan el mismo idioma. Con la sal pegada al cuerpo.
Pero solo tengo sal de lágrimas tristes, de tiempo desperdiciado y de no saber cómo aprovechar el que viene.
Quizás mañana vea el mundo desde la luna, pero hoy solo veo la luna tan lejana... Tantos sueños, tanta fe en mí, se ha ido volando y me he quedado yo sola. Vacía.
Con la sal pegada al cuerpo.
Yo lloraba.
Sé que parecía una loca que no sabe controlar sus sentimientos. Sé que parecía que había perdido la cabeza.
Y he perdido la cabeza. Llevo mucho tiempo intentando buscarla, intentando buscarme a mí misma, pero estoy atrapada en una jaula sin barrotes. Estoy atrapada en la jaula de mí misma, y no sé cómo resolverlo.
Me encantaría quedarme dormida tumbada sobre las olas y despertar allá donde la marea quiera llevarme. Sentir la suave brisa marina susurrando entre mi pelo, jugueteando mientras me cuenta historias del otro lado del océano, de aquellas tierras que no hablan el mismo idioma. Con la sal pegada al cuerpo.
Pero solo tengo sal de lágrimas tristes, de tiempo desperdiciado y de no saber cómo aprovechar el que viene.
Quizás mañana vea el mundo desde la luna, pero hoy solo veo la luna tan lejana... Tantos sueños, tanta fe en mí, se ha ido volando y me he quedado yo sola. Vacía.
Con la sal pegada al cuerpo.
lunes, 16 de enero de 2012
16.01.2012
Besó la muerte con los labios del alma, que susurraban lentamente que no.
Entró en la habitación blanca, con los sentidos dormidos y una lágrima cayendo de su ojo, rozando su mejilla para perderse en los pliegues de la bata, junto a un rosario azul turquesa que llevaba en cada bolita un beso de amor puro.
Humo denso en su mente, con el corazón encogido y arrugado, viejo, mientras que su alma joven se aferraba fuerte a la vida y a ella.
Afuera nos nervios corrían sobre blancos caballos bravíos en cada cuerpo.
La impotencia se adueñaba de cada uno. A su manera. Ojos rojos y desesperación. Las esperanzas se mezclaban con el ambiente cargado, olor a desinfectante y batas blancas que vagaban como almas en el purgatorio.
Oh, Darling.
Y en un suspiro, vida y muerte convergieron, dando a luz a una pequeña ilusión de esperanza.
And I’m still waiting for a shiny day.
Y en mi, una tormenta de dolor llovía desde las pestañas.
Entró en la habitación blanca, con los sentidos dormidos y una lágrima cayendo de su ojo, rozando su mejilla para perderse en los pliegues de la bata, junto a un rosario azul turquesa que llevaba en cada bolita un beso de amor puro.
Humo denso en su mente, con el corazón encogido y arrugado, viejo, mientras que su alma joven se aferraba fuerte a la vida y a ella.
Afuera nos nervios corrían sobre blancos caballos bravíos en cada cuerpo.
La impotencia se adueñaba de cada uno. A su manera. Ojos rojos y desesperación. Las esperanzas se mezclaban con el ambiente cargado, olor a desinfectante y batas blancas que vagaban como almas en el purgatorio.
Oh, Darling.
Y en un suspiro, vida y muerte convergieron, dando a luz a una pequeña ilusión de esperanza.
And I’m still waiting for a shiny day.
Y en mi, una tormenta de dolor llovía desde las pestañas.
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Autoconvicciones,
Monólogos
martes, 4 de octubre de 2011
_ _ _ _ _ _
Llorar de alegría, llorar porque sí, llorar al sonreír, llorar por estar repleta de felicidad.
¿Y es que, contigo quién no lo haría!
Y la soledad se vuelve polvo al viento, brisa fresca, y recuerdos del jamás.
El siguiente y el siguiente y el siguiente de mis pasos deja tu nombre junto a mis huellas, escrito en relieve. Y cada acorde que se te escapa entre los labios lleva cada uno de los tequieros que de vez en cuando estallan en mi interior como bolas de fuego y me hacen chillar, saltar, cantar, brillar, amar, reír, carcajear, bailar.... y que uno beba, que uno fume, que se arriesgue... ¿pues qué es la muerte? La muerte es estar encerrada lejos de ti, es no poder estirar los brazos tanto como para abrazarte, es besar al viento mientras se alejan tus labios.
Algún día, en algún sueño, alguien dejará escrita en la arena la palabra que explique todo lo que te quiero.
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Autoconvicciones,
Tiramisú de limón
viernes, 9 de septiembre de 2011
¿Aquello iba de versos?
¿De aquellos versos de Abril que inundaban el alma de dulces rocíos?
¿De aquella pluma desgastada y los dedos llenos de tinta?
¿O acaso iba de besos?
No me lo dejaste claro,
o quizá fui yo la que soñó con palomas volando sobre los acantilados desiertos.
La que volaba con la arena entre los dedos de los pies.
La que imaginaba con los blancos cabellos del cigarrillo trepando entre sus dedos.
Quizá todo esto solo iba de besos
y me confundí con la almohada de Bécquer.
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Autoconvicciones,
Monólogos,
Piedras del Camino
sábado, 25 de junio de 2011
Looking for dolar
Que dolor.
Y yo sola en la estación. Sin él. Todo lo que me dijo era verdad. Soy una estúpida cobarde que no afronta los problemas... quizás sí. O quizás lo que no se afrontar es el amor.
Mis lágrimas se mezclaban con la lluvia sobre mis mejillas. Tenía el pelo empapado y la maleta en la mano. Demasiado duro mirar hacia atrás, demasiado duro verme ahí abandonada, y también mirar al futuro.
Otra vez a empezar de cualquier manera para volver una noche más a irme a hurtadillas con los zapatos en la mano, el café hirviendo, la cuenta corriente y la maleta en la mano.
Y en ese momento una mano rozó mi hombro calado de desilusiones. Pensé que era Enrique, que volvía a por mí en su bólido rojo, que se había enterado pero que me perdonaba, que quería pasar el resto de sus días junto a esta farsante que ya no lo sería más.
Al girarme descubrí a un simpático pelirrojo con pecas salpicadas como golpecitos de sol sobre sus mofletes, con la sonrisa abierta para mí y un puente a una nueva aventura en sus ojitos de color verde dolar.
-Te vas a resfriar.
Le sonreí
-Déjame que te ayude con esa maleta.Tengo la calefacción encendida y dos tazas de café, ¿te apuntas?
De camino a su coche tiré la foto de Enrique que llevaba en el bolsillo en una papelera, junto a un papel de chicle y el billete de autobús.
Nunca he sido una buena chica, pero no podéis culparme, lo único que me enseñó mi padre fue a pisar el acelerador en el ibiza de un pelirrojo y a despedirme de él por el retrovisor.
Como siempre acababa sucediendo.
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